3.2.12

De la desubicación del espectáculo amoroso

Los vimos recién en la esquina. Él nos daba la espalda. Una espalda cubierta por un desubicado pilotín (hacía calor, no llovía). De ella, sólo teníamos noticias cuando gesticulaba como enardecida: sus brazos subían y bajaban y hacían efecto bracitos en la figura de Pilotín. O sea, lo único que veíamos desde nuestra mesa era un pilotín con los brazos puestos al revés. "¿Se estarán peleando?", pregunta Georgina. "No sé, veamos". Y sí, parecía que estaban peleando como quinceañeros que no tienen dónde pelear sin público. Durante unos minutos, subtitulamos la escena siguiendo estrictamente los gestos que podíamos divisar: "No, negra, no te pongas así", "No, basta, no me toques", "Dale, no te hagas la difícil", "No, no. Bueno".
Cruzaron la calle y entraron al bar. No, no eran quinceañeros. Los dos pasaban largamente los treinta pero fingían con todas sus fuerzas tener catorce. Más o menos. Se sentaron uno al lado del otro y ahí se hubiera terminado la cosa si no hubiéramos sido puestas en la penosa tarea de ser testigos involuntarios de la pelea que, claramente, continuaba.
"Vos sabés que yo soy celosa" [¡bingo!], le espetó la mina, medio tratando de sacárselo de encima, medio dejándose, antes de que pidieran los cafés y las tostadas. Pilotín minimizaba las acusaciones con arrumacos contenidos. Contenidos por ella, no por él, que había pasado de tener catorce a tener once, más o menos, aunque su cara seguía pisando los cuarenta. A veces (léase: siempre), peinarse como un flogger confundido no te hace parecer más joven. Anotá, Pilotín.
Cuando llegaron las tostadas, ella ya miraba una línea de horizonte imaginario, mientras él le explicaba algo se ve que muy interesante (?). Cada tanto, ella largaba una frase con voz de nenita y hacía un pucherito. Cada uno hace más o menos lo que le parece, lo puede, pero estaría bueno que no fuera en público. Ella engullía tostadas como sólo puede hacerlo alguien que ahoga su tedio en comida y él seguía hablando como hacen los adultos cuando dicen cosas importantes: ceño ligeramente fruncido, expresión contrariada.
Con la panera y las tazas vacías, Pilotín paga la cuenta (como no podía ser de otra manera) y se retiran. Ella casi se lleva puesta una de las columnas que estaba cerca de la puerta. Quizás el café era irlandés (?). Caminan hacia la misma esquina que, una hora antes, había sido escenario de la pelea. Cruzan la calle y empieza la sesión de arrumacos reconciliatorios. Qué lindo que la gente se quiera y nos obligue a todos a verlo (?). Pasa un minuto, dos, tres, cuatro, cinco, seis... "Ella debe vivir en alguno de esos edificios", me dice Georgina. "¿Y por qué no suben y ya?", le digo. La sesión de arrumacos innecesarios en público se traslada al interior de un auto. En serio, si tenías el auto ahí, ¿hacía falta que siguieras haciendo la del pibe en el zaguán -pero sin zaguán-, Pilotín? ¿En serio?
Nosotras pagamos nuestra cuenta y huimos en dirección contraria. Pero ellos seguían allí, por suerte, ya en privado (?). Tu derecho de expresarte, Pilotín, termina donde empieza mi derecho a no ver ni escuchar tus tonteras adolescentoides. ¿Por qué será eso tan difícil de entender? ¿Eh?

9 comentarios:

Marcela dijo...

Lindo espectáculo... pensé que la gente grande (?) no hacía esas cosas de día... Quizás el café irlandés se lo tomaron antes...

Laura dijo...

Ah sí sí, las hacen (?) Ella tendría que tomar algo (?) que le borrara la cara de mal atendida perenne, pero ese es otro tema (?) :P

La Pé dijo...

"Los dos pasaban largamente los treinta pero fingían con todas sus fuerzas tener catorce."
Ayyy cómo te extrañaba! jajajaja Me matan tus crónicas.

Georgina dijo...

GENIAL!!!!!! No le falta ni una coma, mi querida amiga describiste todo a la perfección. Tanto que los volví a ver a estos dos infelices haciendo pavadas en público!!! jajaja

pamela dijo...

Fue testigo hace poco de una escena parecida en un bolichón porteño. Estereotipo de taxista con cara de Roberto le decía a mujer con cara de Claudia que no podía esperarla 10 minutos cada vez que la iba a buscar. Debo admitir que lamenté cuando se fueron, je.
Ahora sí, me consagré como olfa blogueril!

GABU dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
GABU dijo...

Cuando la gente se enerva no escatima ni en escenarios,ni en público,el clima iracundo fluye y listo el posho!!

P.D.:Ayyyyy,el amor!!!! Después dicen que es heRRRRRmoso... ==?

BESOS ACTIVADOS

Bella dijo...

Ajajajaja buenísimo! Me hiciste acordar de una pareja de desubicados que conocemos nosotros... con diez años menos en la realidad pero la misma edad mental que Pilotín y su chica.

Textrañaba, qué suerte que "la Yoryi" te saca a caminar y ven estas cosas, así venís y las contás acá :P

Sweet carolain Arengando a la gilada..Por un mundo menos pedorro dijo...

ahhhh, pero qué lindo, una pareja de pelotudos peleandose en publico!!!!

las compadezco a ambas, pero a la vez les deseos mas episodios como estos, asi nos reimos todos :D