15.6.11

De los inconvenientes de la parición

Hace frío. Me cruzo al local de enfrente porque necesito dos poleras. Toco el timbre para que la dueña me abra la puerta y, antes de entrar, vislumbro que allí adentro ha sucedido un tornado. Almohadones y revistas en el suelo, los dos sillones semidesnudos, un felpudo fuera de lugar. Entro y saludo. Al fondo, vislumbro lápices en el suelo. Una chiquita que parece de tres años pero que -me entero luego- recién tiene uno y medio se acerca fingiendo timidez. ¿Qué hiciste?, le pregunto y se ríe y vuelve a un tupper con cereales que había dejado en el suelo.
Mientras me pruebo, escucho que la madre intenta dialogar con Tornado. Escucho mucho porfavortelopido, mucho juntátodoloquetiraste, mucho teloestoypidiendobien, mucho novayasparaallá. Salgo del probador dispuesta a llevarme ambas prendas y me encuentro con una madre desolada que me suelta sin anestesia toda su carga existencial. No la aguanto más [¿Más?, me pregunto, tiene un año y medio y te espera, más o menos, toda la vida. O sea]. Si mi marido quiere tener otro, le voy a decir que no. Ya no sé qué hacer con ella. No va al jardín porque es muy chiquita, está en lista de espera. No veo la hora de que vuelva cansada del jardín.
Claro, le digo. Qué le voy a decir. Y pienso que si se puede educar a un gato para que no haga berrinches y deje de revolear su plato, debería poderse educar a un niño. Evito comparar a Tornado con mi gato, porque sé que, en general, a la gente no le caen bien esas comparaciones. Pago y me voy. Dejo atrás a una madre al borde de algo y a Tornado completamente ajena a todo, haciendo un berrinche épico porque quiere jugar con las monedas que su madre le niega.
Camino y recuerdo cuántas veces los padres de mi alumnos, que tenían entre 12 y 15 años, me decían que ya no sabían qué hacer con ellos, que yo hiciera lo que me pareciera mejor. Y no se lo estaban diciendo a la mujer de 31 años que soy ahora: se lo decían a una mocosa de 19 o 20, que recién empezaba a dar clases.
Me gustaría decir que ahora entiendo todo, que ahora sé por qué mis alumnos eran como eran. Pero, la verdad, cada vez entiendo menos y me asusto mucho más.

9 comentarios:

Thiago. dijo...

No quiero sonar a tío embelesado pero dejando de lado los habituales momentos dónde empuja los límites a ver hasta dónde puede llegar, algo normal si tiene 3 años, mi sobrino se porta bien.

Viene seguido a mi casa y no hace ese tipo de cosas, estimo que no tiene dónde copiar, también que contra todas las probabilidades, mi hermano y cuñada son buenos padres.

Va a sonar obvio y hasta un comentario fácil pero es lo que pienso. Si la nena es así, es su responsabilidad (no usé la figura de culpa, conste), ahí hay una madre y padre NO poniendo límites. Si la pendeja hace quilombo, la levantás en peso y sin golpearla la ponés en evidencia, mandás al rincón, la rectificás, algo que para 1 año y medio entienda que eso no está bien ni es aceptable. No soy pro violencia pero los límites SON necesarios. Es imprescindible que los tengan, sino cuando la nena le vuelva embarazada o drogadicta dirán:
- ¡¡Pero si yo la eduqué bien!!

Come on!

La Pé dijo...

Talcualmente dice en el texto, si se puede educar a un animal doméstico, casi casi que a un ser humano también.
Y, Hola Sra. mamá de tornado :) La chica va a hacer lo que UD le permita hace, vió?
Cómo mi sobrinita venía a casa y nadie sacaba todos los adornos y computadoras y demás cosas al alcance de su mano y al día siguiente (o sea, teniendo la niña la misma edad) en lo de la abuela tiró el dvd y le destrozó el teclado? eh? Ahhhh, vaya uno a saber. Misterios de la naturaleza (?).

La Pé dijo...

Y pri!

Bella dijo...

Priiiii
Pliiiiii


No puedo evitar pensar en Makiko y en lo mucho que avanzó en este mes y pico con nosotros. ¿No se puede aplicar eso mismo en ciertos seres humanos?

Quiero llevar a Makiko al cine pero no me dejan, ella dormiría en mi falda durante toda la película, como hace en casa. En cambio, tengo que bancarme a los críos maleducados de miles de gentes que los sacan a pastorear pero que no los saben contener.

¡Injusto!

Menna dijo...

Es tan fácil moldearlos cuando son chiquitos... en cambio si la deja crecer así, va a ser otra de esas pibitas insoportables que lloran hasta deshidratarse en el supermercado porque no le compran la Barbie de $200.

Cuando un sobrinito tenía la misma edad le decían "No toques eso, es caca" o "No rompas las cosas porque te vas a ir a dormir" y listo.
Después, con 3 años, ya era más directo. Te explico una, dos y tres veces y si no, una simulación de chirlo ligero o suspensión de golosinas jajaja

Gaby Cuenteando dijo...

Yo creo que hay algo un poco más triste que la falta de educación, después de todo, Tornado tiene un añito, y no entiende el 'teloestoypidiendobien'. Lo triste es que mamá de Tornado nunca la quiso, no la quiere y no la va a querer. Va a buscar todas las formas posibles de sacársela de encima y pobrecita Tornado, pagará las consecuencias con una vida de mierda.

NO TENGAN HIJOS SI NO LOS QUIEREN, IMBECILES!

Ejem... me ponen nerviosa estos temas :(

GABU dijo...

Algo me dice que esa pobre (??) mujer pasaba por uno de esos momentos en que ella misma estaba a prueba y no precisamente era 'tornado' la que le tomaba exámen...

P.D.:Lo dije miles de veces y no me cansaré de repetirlo: en la vida NO hay una escuela NI para padres NI para hijos,por lo tanto,por una vez en la vida uno tendría que hacerse cargo del rol que le toca desempeñar de la mejor manera posible,me equivoco tal vez??

BESINES PEDAGÓGICOS (??)

Sweet carolain Arengando a la gilada..Por un mundo menos pedorro dijo...

Oh, qué problema. Los niños son tornados, tal cual el apodo que le pusiste a esa niña. Pero calculo que sí, si se puede educar a un animalitos tambien deberia poderse con seres que manejan herramientas mas complejas, como el lenguaje, ponele. Pero no debe ser nada facil. Ejemplos como éstos hacen que la maternidad sea algo aún mas lejano. Uno vive tan bien como vive(?) o eso intenta. Qué se yo, será la naturaleza que llama? Por las dudas, que siga llamando, por ahora no la atiendo.

Miedo!

Jesi dijo...

La educación no es moco de pavo y ud. seguramente lo sabe. Todos nos equivocamos y hacemos lo mejor que podemos. Muchas veces las madres pecamos de blandas y nos cuesta ponernos el papel de "mala". Yo como mamá sola lo sufro a diario, porque todos los demás permiten que mi hijo haga lo que se le canta el ort y yo soy la bruja. Que tan mal no me sale.