10.5.11

El viajar es un placer [?]

Cuando vivía en Buenos Aires, cada mañana viajaba muchísimos kilómetros como ganado barato. He sido aplastada, pisoteada, empujada. He olido las más estrambóticas emanaciones de miles de sobacos sucios. He visto cómo otros pasajeros dormían con la boca babeante abierta, cómo roncaban, cómo se cortaban las uñas; he visto señoras maquillándose, depilándose el bigote y transformando su única ceja en las dos que supuestamente los seres humanos debemos tener. He escuchado conversaciones íntimas pronunciadas a un volumen que las harían audibles para los habitantes de Somalia y he oído todas las versiones posibles de música espantosa. He sido testigo de la violencia que los pasajeros ejercen sobre los choferes y he sufrido las animaladas de muchos choferes que, en lugar de registro para conducir, deberían enarbolar una licencia de asesinos al volante.
Creía haber visto todo. Pero no.
Cada lugar tiene sus propias reglas de lo que podríamos llamar 'buen comportamiento'. En Rosario, no viajo como vaca al matadero y ya no paso gran parte de mi día sobre un transporte público. Eso hace que los sobacos emanadores de aroma a gato muerto, que las uñas ajenas saltando por el aire y que la música de los otros que antes percibía se hayan reducido casi al mínimo. Sin embargo, todos esos animalitos a los que me he referido eran capaces de respetar una regla fundamental de comportamiento, tan básica que da vergüenza tener que explicarla: el ciudadano que pasa más tiempo en la parada, debe necesariamente subir primero al colectivo. Parece obvio, ¿no?
Bien, ya les voy avisando que no. En esta preciosa ciudad, cuando llega el colectivo a la parada, todos se agolpan para subir sin que les importe quién llego primero, quién estuvo chupando frío más tiempo o ejercitando su paciencia en la espera durante más tiempo. Al principio, pensé que se trataba de un error, de una vieja desubicada o de un señor apurado. Tarde me entero de que no: parece que está bien visto subir caóticamente al transporte público.
Quizás, los habitantes de Buenos Aires se aferran al orden de llegada de las filas porque es el único atropello que pueden controlar. Quizás, en ese gesto, se proteja el último destello de civilidad que puede tener alguien que vive constantemente vapuleado por su entorno. Quizás, los rosarinos no necesiten hacerlo, porque todavía conservan otros espacios de respeto. Decido pensar que a eso se debe, porque si no, voy a tener que empezar a salir con antorcha y soplete, a desfacer entuertos.
Así que, estimado rosarino, si cuando subís atropelladamente al colectivo, escuchás a tus espaldas una voz que dice: 'Dale, subí cuando quieras, eh, que los demás estamos esperando un dragón volador que nos lleve a nuestras casas', saludame y, si sos ubicado, dejame subir primero.

17 comentarios:

Gabyta dijo...

Priiiiiiiiiiiii
Aqui en Mardel tampoco hacemos fila en la parada.
Por lo general, uno sabe mas o menos quienes estaban cuando uno llegó a la parada y es en ese orden (maaas o menos) que se sube al colectivo, pero no hacemos fila como he visto en Buenos Aires.

Palmyto dijo...

yo siempre dejo subir, digamos, por orden de necesidad de asiento o cortesia, embarazadas, mujeres con chicos, viejas, viejos, etc.. o mujeres en gral por caballerosidad. casi siempre subo ultimo :(

una vez en bsas me subi de prepo y me miraron feo, FEO.

Gabriela dijo...

¡Atropello!
No tienen conciencia de orden, no señor, e inventan barbaridades como ponerle 35/9 a un colectivo. ¡Porque no tienen otra cosa que hacer que inventar boludeces!
Pido antorcha aleccionadora.
Si quiere le doy una manito que tengo las hormonas revolucionadas y me sale fácil fácil la maldá.
Muajjajajaja!
Beso

Artus dijo...

holaaaa cecil... :)

esas delicias de viajar en cole ;)

recordando viejas épocas... cdo vivía en Bahía Blanca se respetaban el orden de llegada; aunq' no soy de fijarme mucho en eso, pues a pesar de estar primero en la fila, cedo mi lugar a mujeres - cualq' grupo etario - y hombres mayores q' Yo :)

PS: hay unos hermosos y útiles sopletes con autoencendido - para la cartera de la dama - ^o^... podías quemar algunos trastes...

hasta otra vez

MateConDuraznos dijo...

Cecil:
1. No espere nada del género humano.
2. Antorcha para todos.

salud!

Un (Tipo) Cualquiera dijo...

Yo vivo en la capital pero por esas jugadas del destino una día, cierto día tuve que irme para provincia por un tiempo y experimenté eso mismo y mis ojos atónitos no daban crédito a lo que veían.

Ahora viajo en carro y me evito la molestia de cargar mi antorcha personal para quemar babosos.

Thamaz dijo...

Un placer volver a leer sus post!

Hay que subir a todos esos "seres humanos" a un colectivo el cual, ipso facto, se convertirá en una "antorcha viajera" incinerándolos por toda la eternidad.

Suyo en la fe de la antorcha.

Thamaz
La antorcha es Dios y Cecil es su profeta

Gaby dijo...

Los rosarinos deberían pasar una temporadita en Baires y van a ver cómo se les va esa costumbre XD. El orden de la fila es SAGRADO y es el único orden al que los de Baires estamos acostumbrados. He empujado gente por colarse en la fila. Sí. Después de subir al bondi, LOS EMPUJÉ por colarse.

Tengan miedo rosarinos, tengan mucho miedo ¬¬.

Beso!

Etienne dijo...

El orden de llegada debería ser una ley noescrita que se aplique en todos lados. O mejor dicho, es una ley noescrita pero no se aplica en todos lados y hasta donde yo sé, un hombre puede subir primero al colectivo pero después le cederá el asiento a cualquier dama que suba a posteriori.
Yo SIEMPRE subo último pero es porque llego justo, no espero demasiado tiempo...

Erica dijo...

jajajajaja
Lo que me reí con el post, verás, hace un montón que pensaba escribir uno sobre el tema, pero digamos que me ganó la vagancia...
Cuando llegué a Baires, e incluso mucho después, recibí los retos de If porque yo subía rapidamente al cole, ella me decía: "Tal persona estaba primero"...y yo pensaba, se tendría que haber movido más rápido...o directamente ni lo/a había visto.
Recién reparé en la cuestión de la fila en unos de mis viajes de visita a Rosario. Estando en la parada con mi vieja y viendo puchitos de fente a nuestro slrededor le dije: "En Bs As hacen cola para tomar el cole", su sorpresa fue absoluta.

Mientras leíamos el post con If, me preguntó si era verdad que allá no hacíamos cola (ella se ve que no lo notó en sus viajes), y yo riendo respondí: "¿porqué te creés que me retás tantas veces?" If no lo podí creer: "nunca me dijiste nada", me reprochó. y la verdad es que no me di cuenta...

Ahora me dieron ganas de esccribir un post sobre esas pequeñas diferencias, como la de los churros como la gente, que ella conoció alucinada y yo no había notado...



Besos!

Menna dijo...

Acá, en La Plata, subís primero si el micro para delante tuyo jaja

g dijo...

Aunque se diga que mal de muchos, consuelo de tontos, desde aquí aporto que ésa fue precisamente una de las cosas que me dejó literalmente muerta cuando me trasladé de Madrid a Barcelona, la ciudad del civismo: aquí matarse por entrar primero al autobús es una regla que está por encima de cualquier otra (lo cual incluye edad, cualquier clase de impedimiento físico, embarazadas...), algo que en Madrid, capital del sentido mediterráneo de todo nos chupa un huevo, es impensable.
¿Será cosa de ciudad pequeña?

Bella dijo...

En circunstancias como estas es que me gustaría tener un par de esas botas con cuchillitos en las puntas, para destalonar a varios coladitos.

GABU dijo...

Recién mudada LAMENTABLEMENTE he vuelto a tomar el tedioso y hediondo transporte público y ni con el poco control mental que me queda logro aplacar mi furia hacia los atropelladores acérrimos!!!!

P.D.:Asi que ya sabes que por la zonas de Mataderos y Barrio Norte tenés asegurada otra justiciera en breve... ¡¡¡GRRRRRR!!!!

BESOS IRACUNDOS

Marcela Calderón dijo...

Un espanto real. Con todos los atropellos que se viven en capital, es bueno rescatar este "no atropello" ;)

Diego Mira dijo...

jajaja, un dragon volador, jajaa
hay muchos rosarinos que están fumados y esperan eso.

Desde que vivo en palma de mallorca todas esas aberracioens uqe nombrás desaparecieron, acá la gente tiene modales, y el trasnporte público parace privado.

Se agradece vivir fuera de argentina, aunque se extraña mil y una cosas más

vero s. dijo...

Lo de vivir afuera, Diego, no sé si tanta ventaja...
acá también se matan por subir primero al tren...
y hace poquito, hasta me acordé de mis viajes en bus en córdoba:

www.historiasdetrenes.blogspot.com