31.3.11

Master en botonología

Las señoras que atienden las mercerías son el equivalente femenino de los ferreteros. Ambas clases de sujetos detestan profundamente a los clientes que van a pedir 'el pendorchito' que les permite, por ejemplo, 'unir este cosito con este otro'; saben perfectamente que el conocimiento es poder y no temen ponerlo en práctica. Sin embargo, toda regla tiene su excepción y la cuadra en la que vivo parece ser una verdadera constelación de excepciones.
Ya he hablado por aquí de la pérfida ferretera que jamás tiene el elemento que voy a pedirle, sin importar cuál sea: ella nunca tiene nada o me pide que desarme complejos aparatos para dignarse a venderme medio metro de cable. Sin embargo, he logrado neutralizar su necesidad de obstaculizar mis arreglos caseros: camino dos cuadras hasta otra ferretería, en la que no han dudado a la hora de venderme, entre otras cosas, un serrucho. Pero hoy no necesitaba un serrucho, sino dos botones. Dos tristes y miserables botones.
Cruzo a la mercería y manifiesto mi inocente voluntad de adquirir dos botones, en lo posible, de madera. Debí haber sospechado que la tarea no sería nada sencilla: la vendedora no parecía una señora ducha en temas costureriles sino, más bien, una peluquera de barrio con delirios de vedette del Maipo. Sus larguísimos cabellos oxigenados y peinados por caranchos en celo gritaban a viva voz que la esbelta señora jamás había visto una aguja (que no sirviera para inyectar botox) de cerca. Pero las cartas estaban echadas: yo estaba allí y ya había lanzado la primera piedra.
Peloxigenado: Ay, ¿vivís muy lejos?
Cecil (¿hay que presentar una declaración jurada para comprar dos malditos botones y yo no me enteré?): ¿Por qué?
Peloxigenado: Porque la chica que maneja esos botones viene a la tarde (kw: maneja). Yo no los puedo tocar...
Me quedo mirándola con mi mejor cara de idiota desamparada. ¿Habré escuchado bien? ¿Me está hablando en serio? ¿Tiene que hacer un posgrado para VENDERME DOS BOTONES? Mientras mi cerebro escupe toda clase de conjeturas, Peloxigenado buscó un canastito que contenía bolsitas con botones.
Peloxigenado: No sé... tengo estos, pero no sé cuánto salen...
Mis dedos hurgan entre las bolsitas. Mis ojos observan que, en cada una de ellas, hay un papel con un número. Dadas las diferencias entre los números, me atrevo a sugerir que ése debe ser el precio. Soy realmente una iluminada. Espero que este año me den el Nóbel por el invalorable descubrimiento que acabo de hacer.
Peloxigenado: Ay, tenés razón, menos mal que te diste cuenta...
Debo seguir el mismo procedimiento para comprar dos ovillos de hilo. Es evidente que Peloxigenado no puede asociar los cartelitos con números que cuelgan de los horrendos canastitos con el precio de los objetos que allí permanecen. Necesito salir de allí lo antes posible, porque temo que la atmósfera del negocio esté intoxicada. Pago con la plata justa, porque no quiero escucharla excusarse más: obligarla a hacer una suma o una resta podía llevarme a tener que escuchar qué malas habían sido sus maestras de la primaria, que jamás le habían explicado por qué si Juancito tenía dos caramelos y le regalaban otros dos, al final del problema, tenía cuatro.
Nunca entren a una mercería en la que sus vendedoras no acrediten, como mínimo, algún posgrado en botonología, porque parece ser que se trata de un asunto complicadísimo, ¿no?

23 comentarios:

Gaby dijo...

PRI!

Gaby dijo...

después comento, que nadie se atreva a impugnar mi pri!

Palmyto dijo...

Por suerte en mi barrio todos tienen postgrados... Bueno todos no, el viejo de la granja no llego a 4° grado...

melinagrimal dijo...

Impugno el pri jum! Jajaja

PRIIIIII

Ay, no puedo creerlo ¿Para qué la dejaron a cargo del negocio? Lo va a fundir!

Ser Lesbiana Hoy dijo...

jajajaa ay pero sos muy mala!!

:)

Gaby dijo...

Menna: psrrrrrrrrrrrrrrrrrrr (lengua salpicando saliva XD). El pri es mío!

Ehmmmmmm, estas cosas te pasan a vos nomás. Es obvio que las que trabajan en mercerías están podrídisimas del pendorchito que une tal cosita con la otra (Mar bien lo sabe), pero esto es el summun de la cosa más rara que escuché en una mercería XD.

Beso!

Bella dijo...

Seguramente le interrumpiste la radionovela de la tarde, qué malvada sos!

B.E.L.P. dijo...

PLI!!

Evidentemente, por algo la mujer se oxigenaba el pelo: Quería coincidir con el mito...

Marcela Calderón dijo...

Antes que nada: Gracias, Gaby ;), Ustét sabe porqué <3.
Y ahora sí: Es evidente, querida Cecil, que todos sus comentarios de esta mañana, fueron crueles mentiras para conmigo: en este post se ve el resentimiento y los deseos de venganza por el encuentro que no fue. Snif. Me voy shorando a vender botones... El lunes, claro: antes ni en pedo ;)

Lu dijo...

jajajajaaja

"... peinados por caranchos en celo..."

... que hdp!!! No puedo parar de reírme, jajaja.

Cecil dijo...

Marcela: jajajajaja prometo que la próxima vez, me voy a ir a comprar botones a sus pagos ;)

Marcela Calderón dijo...

:)
La espero. Le vendo botones y hablamos de lápices Faber castell y los usamos un poquito ;)

SOL dijo...

jajajaja es cierto eso de que las que atienden una mercería son como los ferreteros, seres malignos si los hay, pero de todos modos, es una pena que cada vez queden menos mercerías. Por capital no tengo vista ni una, ni por donde vivo ni cerca del trabajo, y a veces una necesita comprar un maldito botón.

La Pé dijo...

Claremante tu barrio es MUY extraño Cecil.

YO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
YO dijo...

No se ¿por que?, pero ese tipo de tiendas siempre me dieron miedo. Ahora con lo que contas, me dan pánico!. Nada mejor que un buen (kw: buen) bazar chino, ahi te venden desde un tornillo hasta un tv led de 32", pasando, indudablemente, por botones, cuadros, macetas (con o sin plantas), chicles, ventiladores, cables de todo tipo, semillitas de girasol... ahhh BENDITA GLOBALIZACION!!!
PD: el comentario eliminado era mio, tenia un error en los tiempos verbales que ya solucione (creo)

MateConDuraznos dijo...

"Sus larguísimos cabellos oxigenados y peinados por caranchos en celo gritaban a viva voz que la esbelta señora jamás había visto una aguja (que no sirviera para inyectar botox) de cerca." Esa frase está para enmarcarla.

Las señoras que atienden la mercería de acá cerca son rusas o croatas o algo parecido, y no sé si saben algo de botonología porque no les entiendo un catzo! Para comprar un elástico tenés que hacer un curso de traductorado.

GABU dijo...

Juassssssssssss!!!!

¡¡CUANTA MALDATTTT CECIL RELOADED!!!!
Jajajajajaajajaj

No pude evitar proyectar la escena mientras te leìa y hasta me imaginè a esa señorona toda descolorida!!

P.D.:Para mì que es el 'gatito' del dueño o se confundiò la puerta del burdel... ¬¬?

BESOS Y MALDADES

GABU dijo...

¿¿¿¿¿¿¿burdel???

Yo escribì la antiquìsima palabra 'burdel'??

Ayyyy,mi Dior,lo que se logra con las malas juntas lopariò... >:/

BESOS SIN CÈDULA :P

Jor dijo...

Aquí, la "hija de un ferretero y una ferretera" se reporta.
Y te voy a decir una cosa (sin dedito acusador): tenés razón en cuanto a la terrible mala leche de algunos ferreteros (mi padre es ejemplo). ¡Pero las ferreteras son lo más! Al menos mi madre lo era... Lástima que vivís en Córdoba, porque si no, te invitaría a dar una vuelta por la grandiosa "ferre"...
Si habré escuchado a mi padre despotricar porque "esta vieja de mierda me pide un tornillo de otro largor (sic) y otro anchor (sic)"...
Un saludo atornillado y muy respetuoso

Cecil dijo...

Jor: no vivo en Córdoba, vivo en Rosario. Decime por favor que la ferretería de tus viejos está en Rosario, porque necesito una 'ferretera amiga' con desesperación jajajaja

ojo, que tu viejo tiene razón: si yo tuviera que atender una ferretería me SACARÍA que la gente viniera a pedir cosas sin saber nada de nada. Y escribiría MUCHOS post al respecto.

Etienne dijo...

Yo, que estoy del otro lado del mostrador, me divierto un poco peleando con la gente cuando me pide cosas de cualquier manera, sin usar los tiempos verbales correctos ni los nombres apropiados, aunque ya sé de qué viene la mano.
Pero esta señora, lo que hace no tiene ni punto de comparación!! Es decir, ni ella sabe qué tipo de negocio está atendiendo!!

Aldo Omar dijo...

Buenissimo tu relato. como dice Gaby
pri requetepri...pri
No sabes las veces que me encontré con ferreteros que cuando pedís algo por su verdadero nombre se te quedan mirando perplejos, y tenes que perder media hora en explicarles que es lo que buscas