2.12.10

Bastardos de Sarmiento

Hace un rato, en un conocido canal de noticias, entrevistaron telefónicamente a un joven cordobés de 17 años, cuyo mérito ha sido no haber faltado a la escuela ni un solo día durante toda su historia escolar. La charla se desarrolla de manera esperable: lo llaman 'Sarmiento'; le preguntan qué le gusta hacer, si es buen alumno, de qué cuadro es; todas las preguntas son tan agudas como la clásica: ¿A quién querés más? ¿A tu mamá o a tu papá? Ese no es, sin embargo, el problema. El problema, mejor dicho, lo que me llamó la atención, fue la respuesta del muchacho a la pregunta: ¿Querés seguir estudiando? ¿Qué te interesa? Si ningún tipo de conflicto existencial, el joven manifestó que no sabía si iba a continuar sus estudios, que no le interesaba nada en particular y que todo le daba más o menos lo mismo. Patada voladora en los dientes para la educación argentina, así, sin anestesia.
Para un sistema tan preocupado siempre por la cantidad de días de clase que tienen o no sus alumnos, las palabras de este joven "modelo" deberían generar algún ruido. ¿De qué sirve ir todos los días a una escuela que no tiene el poder de interpelar a los sujetos a los que tiene como público cautivo durante largos doce años que, en la mayor parte de los casos, resultan determinantes? Aparentemente, no sirve para nada, puesto que alguien que no ha faltado ni un solo día, egresa sin saber siquiera qué le gustaría hacer.
Desde hace mucho tiempo, el debate 'calidad vs. cantidad' se dirime, sin pensar demasiado, a favor de la calidad. Es lo políticamente correcto. Sin embargo, quienes están en contacto con la cocina del sistema educativo bien saben que el triunfo de la calidad es una cuestión superficial. Sin ir más lejos, los nuevos programas de lo que antes llamábamos 'Lengua y Literatura' establecen una cantidad determinada de libros que los alumnos deben leer en cada año: no importa qué lean, no importa cómo. Lo que el inspector va a controlar en cada programa, en el mejor de los casos, es que esa cantidad se respete. Nada más.
Gracias a las palabras despreocupadas de este joven "Sarmiento", los más escépticos verificamos algo que ya sabíamos: más días de clase en estas circunstancias no es otra cosa que un desperdicio de recursos y una falta de respeto para todos los actores implicados. Yo lo sé, ustedes lo saben. ¿Cómo puede ser, entonces, que quienes tienen la responsabilidad de gestionar las políticas educativas no lo sepan? Prefiero pensar que no lo saben y no que, sabiéndolo, operan deliberadamente en favor de la cantidad para diluir la calidad.
No sólo tenemos una escuela en crisis. Tenemos una escuela incapaz de despertar pasiones y que falla en el objetivo mínimo de formar ciudadanos críticos. No contentos con esto, los medios le dan sus cinco minutos de fama al representante más acabado de las políticas de la cantidad.
Y así está la cosa.

17 comentarios:

Palmyto dijo...

brillante!

no hay mucho q agregar, ah si, PRI :P

DonAldo(un viejo del 33) dijo...

Esto es algo que digo siempre: mucho adelanto técnico compus y demás, pero
a los pibes hay que darles algo más, enseñarles a pensar y a resolver las cosas por sus propios medios sin influenciarlos, pero si guiándolos y que descubran por si mismos su propia identidad.

Los amigos del duende dijo...

La educacion en este pais es pesima... sobretodo despues de aplicar el mismo modelo educativo que fracaso en españa, en portugal y en dos paises mas que hoy por hoy no recuerdo...

Es muy triste ver como generaciones y generaciones de nenes y jovenes pasan por la escuela sin pena ni gloria, se aburren, no aprenden, y se desmotivan... es muy triste...

Ojo que no es solo la educacion... LA SALUD Y LOS HOSPITALES ATRAVIEZAN EL MISMO PROBLEMA...

ELLOS SABEN LO QUE ESTA MAL Y LO QUE ESTA BIEN!!!! PERO QUE LES IMPORTA!!!!

Thiago dijo...

Es una suma de cosas, no tiene que ser únicamente interesante ni tampoco tienen que ahorcarte, pero yo creo que la secundaria te da una pátina de saber sobre la cual vos profundizas, puedo decirte sin horror que me olvidé cómo se multiplica más de dos cifras y ya no recuerdo cómo dividir porque jamás fue lo mío, ahora, en literatura, historia, sociología, etc etc etc era de los más altos promedios, son materias sobre las cuales profundicé porque eso me generaba pasión, también muchas veces es un poco que el profesor pueda tocar esa nota sensible, no depende de él sino de vos, los días de clase extras sí, te lo digo, son al pedo líquido.

GABU dijo...

Me quedè sin PRI pero aùn estoy a tiempo de chafarme el PLI,no???

Dejenmè quedarme con algo que ùltimamente todos los mocos son mìos... :S

Es para ponerse a llorar que los medios se dediquen a darle trascendencia a un holograma porque ese pibe si no me equivoco es lo màs parecido a un potus que fue a la escuela porque probablemente NO tenìa NADA mejor que hacer,no??

"Tenemos una escuela incapaz de despertar pasiones y que falla en el objetivo mínimo de formar ciudadanos críticos."

Trsite,tristìsimooooo!!

BESOP

Sweet carolain Arengando a la gilada..Por un mundo menos pedorro dijo...

uh. Excelente, mi querida. La desmotivacion no es sólo de los estudiantes, es un síntoma general.
Porque, por otro lado, para que vas a estudiar si no vas a conseguir laburo de lo tuyo (vos lo sabes mejor que nadie).

El aburriemiento, el hecho de vivir todos los días con la sensacion de que es algo repetido, es devastador.

Hay que educar para generar, como bien lo decír, conciencia crítica, y eso, justamente, es lo que la clase política toda, no quiere.

Artus dijo...

mucho no se puede agregar... sólo quedaría el caso - para equilibrar - del niño de 12 años (de Còrdoba) q' ya rindió exámen para ingresar en la Universidad... esperemos q' no le arruinen la mente o las ganas del conocimiento o terminen llevándoselo fuera del país porq' aquí no encuentre futuro o expectativas de ser mejor

salutes (algo desesperanzados)

Gaby dijo...

Es EXACTAMENTE lo que yo grito cada vez que veo o escucho esa pelotudez de los 180 días de clases. ¿De qué CORNO me sirve que estén encerrados 180 días en la escuela si salen tan IGNORANTES como entraron? Quizá debamos detenernos ahí en la palabra "encerrados". La escuela ya no enseña, la escuela mantiene encerraditos a los borregos indisciplinados que los padres supieron crear.

Buffffffffffffff

MateConDuraznos dijo...

Cecil, qué buen post. Un comprimido de verdades bien expuestas.

Excelente (y triste).

Saludos!

Marcela Calderón dijo...

De acuerdo, Cecil (Y Gaby, también). Lamentablemente, debo concordar. Aunque me gustaría en un tiempo, poder decir: "No tenía razón. Estaba equivocada" ;(

Marcela Calderón dijo...

Sigo teniendo esperanza en los docentes como vos, eso sí. Creo que hay muchos que piensan como vos, y eso TIENE que hacer una diferencia en algún momento. O quiero creerlo :)

Marilina dijo...

Maravilloso. Por eso, parafraseando a Marcela, hay docentes como vos que hacen la diferencia. Espero que de mí se pueda decir lo mismo...

REM dijo...

ojalá hubiera más docentes como vos Cecil y menos esponjidos como la que te tocó suplir en un par de post anteriores. Y si, vos, GABY y SWEET tienen razón: no enseñan a pensar, enseñan a desmotivar.
Es obvio que siempre se van a encontrar con materias mas gratas y otras menos pero la clave la tiene el modo de enseñanza del profesor.

En lo particular, soy cero en matemáticas pero tuve un par de profesoras piolas que por lo menos me estimulaban para estudiar.

Acabo de ver la nota en cuestión y me parece un horror: más alla de lo que haya sido Sarmiento, el tipo era inteligente, lucido y muchas cosas mas: este pibe dista demasiado de eso.

Kid Pix dijo...

Genia. Justo esto escribí hace unos meses:

'En el colegio nos quieren dar aparatos parecidos a computadoras. Dicen que nos van a enseñar a chatear para poner temas en común y que vamos a tener toda la información que necesitemos ahí dentro. No quiero sonar hipócrita, muchas tareas las hice con información sacada de internet, pero que la escuela pública te incentive a hacerlo me da ganas de suicidarme. Quiero que me sienten frente a una persona y me enseñen a hablar, a entender, a argumentar, no a teclear. Quiero que me den mil libros y que me ayuden a leerlos, no quiero aprender a apretar tres links de mierda.'
No creo que nos den nada, pero juro que aunque me gane el odio de todos mis compañeros levantaré una antorcha enorme y mantendré esos aparatos fuera de mi escuela. Un abrazo

Bella dijo...

¿Algún día podremos escribir o hablar sobre situaciones mucho mejores que esta? Ya estoy perdiendo las esperanzas.

No me queda mucho por agregar más que decirte que es un post excelente por lo desgarrador y realista.

¿Y no viste la entrevista de Santo y María Laura al chico de 12 años que el año que viene empieza la universidad? Le hicieron preguntas tan idiotas que si yo hubiera sido el chico, habría salido corriendo del espanto. Le hablaban impostando la voz (en serio) como si fuera un nene chiquito.

Me voy a matar y vuelvo.

REM dijo...

Te acompaño BELLA, yo tambien la vi: de terror realmente

Verónica Molina dijo...

Vi esa nota! Estaba cocinando acá en casa y me acuerdo que me quedé un rato con la cuchara de madera en alto, como un director de orquesta, pongalé, un poco extrañada con todo el asunto: porque lo que estaban "cocinando" en el noticiero era el mensaje de que existían chicos con total apasionamiento por el estudio, justamente. Y ahí estaba este adolescente larguirucho, sin la más mínima noción de que su falta de planificación estudiantil le escupía el asado a más de un periodista.

Entonces me di cuenta de lo mismo que dice ustét: faltaba sal y pimienta, en mi comida y en la escuela de ese chico, también.