21.8.10

El regreso de la Vieja Ventajera [Rosario Edition]

Apronpíncuome al correo para enviar una encomienda con destino a Córdoba. Mientras espero en la fila haciendo gala de una paciencia sin precedentes en mí, hago panorámica y deseo, con todos mis poderes, que me atienda la empleada con menos cara de culo. Lo logro. La saludo y le pido la caja para encomiendas n° 1. Cuando me la trae, me pregunta: "¿Sabés cómo se completa?" La miro, miro la caja y le digo: "Supongo que sí, a ver..." Muy amablemente, se dispone a explicarme: "Acá donde dice 'remitente' van tus datos, donde dice...". "Pará", la interrumpo, "hasta ahí llegan mis conocimientos del lenguaje. ¿Hay algo más?" Se ríe y me dice que no. Mientras llevo la caja al mostrador para llenarla de cuantiosos regalos [?], pienso en las cosas que debe tener que tolerar esa pobre chica [?] y las sandeces que debe verse obligada a explicar una y otra vez. Siento compasión por un momento y pienso que si yo estuviera en su lugar, pasaría a la historia como la ex-empleada del correo que se inmoló por autocombustión espontánea.
Inspirada por esa nueva empatía que siento nacer en mí, regreso sonriente al lugar en el que estaba la empleada agradable y eficiente. La fila había aumentado considerablemente, porque el resto de los empleados había ido partiendo raudamente, como si ahí atrás hubiera un dinosaurio hambriento perseguiéndolos con una motosierra. Mientras la empleada prepara mi encomienda, se acerca una vieja a importunar mi idilio y le pregunta:
Vieja.desubicada [blandiendo como loquita un papelucho]: ¿Es acá donde me dan este formulario?
Empleada.santa [sin perder la sonrisa]: A ver... Sí, es acá. Pero tiene que hacer la fila.
Vieja.desubicada [haciéndose la sorda]: ¿Me lo podés dar? ¿Es acá?
Empleada.santa: Sí, pero tiene que hacer la fila, porque ahora la estoy atendiendo a ella [y me señala].
Vieja.desubicada: ¿Y no me lo podés dar?
Empleada.santa: Sí, pero tiene que hacer la fila, porque ahora la estoy atendiendo a ella.
Se ve que la señora necesitaba la repetición porque, en ese instante, me mira. Yo paso, sin solución de continuidad, de una severa mirada fija.fulminante a una amplia sonrisa perturbadora y le digo: 'Hola, ¿Qué tal?". La vieja se descoloca: mira a la empleada, me mira -yo acentúo la sonrisa y revoleo los ojitos como si estuviera loca- y balbucea un 'ah, sí, qué tal'. La gente que esperaba pacientemente empieza a resoplar. Me emociona pensar que voy a asistir a un linchamiento en vivo y en directo. Casi, casi, pero no.
La vieja lo piensa unos segundos y saca de la manga la única carta que le quedaba por jugar:
"Es que soy asmática y no puedo estar parada."
En un velocísimo tacle verbal, la Empleada.santa, sin dudarlo ni un minuto, le responde:
"Entonces, sientese tranquila y yo la llamo después de la chica que está última en la fila."
Esto nos enseña, estimados devotos de la antorcha, una lección muy valiosa: si te vas a inventar una dolencia, es imperioso que sea verosímil en contexto o, en su defecto, debe poder ser demostrada a la brevedad. Como corolario de esta moraleja, es necesario advertir que no todos los Ernestos se nos presentan en la vida como señores peladitos de sesenta: a veces, se disfrazan de vieja ventajera y nos sorprenden a la vuelta de cada esquina. Estén atentos.

15 comentarios:

La Pé dijo...

yeaaaaaaaaaaaaaaaah!! yeaaaaaaaaaaah!!!
PRIIIIIIIII!!! in your facessssssss!!!!!!!

Que vieja chota!!! Y encima lo peor es que se hace la desentendida cuando le explican TRES veces que espere. Exterminio de viejas chotas ya, o al menos un padron donde inscribirlas.
La empleada es una santa really.

Erica dijo...

Empleadas como esa se encuentran poco, mientras que viejas desubicadas, un montón.

Se ve que al hacerce viejas,muchas adquieren el síndrome de me paso las "colas" por la cola...


Beso
PD: qué tal te adaptas a la costumbre rosarina de no hacer fila en las paradas de ómnibus?

GABU dijo...

Jajajajajajaajaj

Quisiera haber estado en el mismìsimo instante en que le decìas a la vejeta: "Hola, ¿Qué tal?".
Jajajajajajajajajaj

P.D.:Hace poco me pasò algo similar en la cola de la obra social,justo justo cuando me toca porfiar unos turnos mèdicos con la recepcionista,como el moho a la humedat (?) se interponìan cantidat de descerebradas interrumpièndome cual si no existiera,opCvio que ni lerda ni perezosa,hice empatìa instantànea con la empleada cedièndole espacio para que responda las sandeces que nos interrumpìan,y voilà!! Gracias a ello apiadose de mì dàndome turnos casi casi al dìa... :)

BESOS CON PICARDÌA

Menna dijo...

Jajaja qué vieja mentirosa. Por suerte esta vez tocó una cajera DECENTE!

REM dijo...

si realmente hubiera sido asmatica lo hubiera dicho desde el principio. Nahhhh, vieja recontra desubicada. Despues se preguntan porque una divide a los ancianos entre "abuelitos adorables" y "viejos chot*s" al volver de una cola de Pago Facil (viejo ventajero de mi experiencia)

Etienne dijo...

Estos viejos de mie*da no saben aprovechar los tiempos de espera; yo me llevo un libro y si tengo que estar parado, lo más entretenido para mi es mirar a la gente...

Con respecto a la cajera, deberías haberle dejado uno de los regalitos ahi nomás! Jajaja! Que rapidez de reflejos!!

Gaby dijo...

Desde que pagan en el Correo Argentino la asignación universal es un quilombo y los empleados siempre están con carita de toor es terrible. Y digamos que suele ir al correo gente poco instruída o directamente gente pobre o viejitos que apenas pueden leer, por eso te explicó cómo se llenaba, creeme que hay gente que no sabe qué es un "remitente", es terrible.

La vieja esa chota merece ser incinerada con una antorcha. By the way, Cecil, para cuándo la venta de antorchitas, eh? Sería una buena changa ¬¬

Gaby dijo...

Faltó una coma por ahí. Estemm, digamos que he redactado siempre tan correctamente mis comentarios que este puede ser pasado por alto con facilidat XD.

Jesi dijo...

Malísima la excusa.
El otro día estuve una hora haciendo cola en el Banco de Santa Fe con Federico. Vino una mina con un pendejito y la hicieron pasar en menos de 30 segundos, odio la gente que toma ventaja. Hay bancos querida, pedile a alguien que te guarde el lugar y esperá.

Marcela Calderón dijo...

Jajajajajajaja.....
Lo buenìsimo de este cuento, es que hay un personaje "rescatable": la empleada.santa. Ojo, Cecil, que puede ser una buena candidata a "devota de la antorcha". ;)

juliana dijo...

Se ve que el asma le impidió una correcta oxigenación cerebral para inventar una excusa coherente. Ovación de pie para Empleada-santa!

Sweet carolain Arengando a la gilada..Por un mundo menos pedorro dijo...

que grossa la empleada, necesitamos mas de esas!

besos, oh cecil.

Bella dijo...

Me acabo de acordar que la última vez que fui al correo a mandar un paquetito (ya no mando más con la cajita de encomiendas, los hago yo misma con muuuuuuuuucha plasticola), la empleada me preguntó si valía la pena usar los guantes que yo en ese momento tenía puestos (los sin dedos) porque veía que mucha gente los usaba. Y después me explicó el temita de la plasticola, del que Julia y Caro pueden dar fe. Qué se yo, me cayó bien esa empleada, era simpática y también tuvo que responder un par de preguntas desubicadas mientras me atendía a mi, con el subsiguiente "Sabés las cosas que tengo que responder?" después que se fue el último, jajaja.

Un (Tipo) Cualquiera dijo...

Eso de los linchamientos lastimosamente no es muy común...

Me encantaría ver uno y linchar uno que otro Ernesto(a) que conozco. Será tener la paciencia de la santa Cecil.

¿No será que los empleados eficientes se pueden multiplicar?

Ser Lesbiana Hoy dijo...

jajajajaja Cecil, pero a Ud. le tocan todas/os!!!! (léanse Ernestos, viejas ventajeras, y demases habitantes de la fauna local).

¿¿¿Creyó Ud. que moviéndose de ciudad se libraría de ellos???

Me dió mucha risa lo de la paciencia. Es así, hay personas que NO vinimos a este mundo con esa cualidad? y que tampoco logramos desarrollarla una vez yectas en el mismo.

Mis salutaciones y pido una antorcheada para los imberbes vendedores de celulares!!