13.8.10

Consultorio Cecilmental [29]

Un asiduo lector de este blog ha recurrido al Consultorio Cecilmental con un problema que lo aqueja. He decidido contarles brevemente el problema, para que todos puedan gozar [?] de la respuesta y aplicarla en caso de que sea necesario, adaptada a sus propios contextos, pero como el consultante me da muchos detalles respecto de su trabajo, me parece conveniente no publicar su texto completo. Porque viste Norberto cómo son las cosas hoy en día, nunca sabés quién puede llegar acá con un mísero click de mouse.

Detalles del problema: nuestro consultante trabaja en una empresa familiar. Como sucede en muchas de ellas [no en todas, por supuesto], los empleados comunes y silvestres se ven obligados diariamente a tolerar, subsanar y/o apañar la ineptitud galopante de algún miembro medio bobito de la familia, al que le han dado un puesto de mentira para justificar el cobro de un sueldo. Cuando nuestro consultante señaló este problemita, fue acusado de traidor y ahora se ve en el brete de pedir unas disculpas que no siente, so pena de ser puesto de patitas en la calle.
"Cecil, lumbrera para este pobre populacho, por favor deme una guía de cómo proceder ante la insistencia de mi jefe sobre pedir disculpas de algo que considero fue la acción correcta. Agradezco cualquier ayuda que me brinde... es difícil la vida en crisis económica, de lo contrario ya hubiera puesto kilómetros entre esta "empresa" y su seguro seguidor."

Estimado Un (tipo) cualquiera: Su consulta me ha traído tantos recuerdos nefastos de mis pasos por una empresa familiar que no puedo menos que solidarizarme con su causa. Lamentablemente, si quiere conservar el empleo, no le va a quedar otra que meterse sus principios y su dignidad en el bolsillo y pedir unas disculpas fingidas, porque esa gente vive de ese modo. Ellos son así: no les importa si usted es sincero o no, les importa saber que pueden doblegarlo ante sus deseos. Así que, si no puede prescindir de su trabajo, pida unas disculpas no muy efusivas y diríjase raudamente a mandar curriculum vitae a mansalva a otras empresas, porque su aparato psíquico no va a tolerar por mucho tiempo tanta ignominia.
Ahora, antes de pedir efectivamente disculpas, puede apropincuarse hacia la espónjida y embarullarla de modo tal que crea que usted se las ha pedido, pero sin hacerlo. Repitale que no fue nada personal, que usted la entiende [dígale mucho 'yo te entiendo, yo me pongo en tu lugar y me hubiera sentido blablabla] porque el espónjido percibe empatía en ese tipo de frases. Con dos o tres minutos de discurso de tipo empático, quizás hasta pueda pactar una tregua [?] y logre que, al menos, la susodicha no obstruya la dinámica laboral. Ella creerá que usted se ha disculpado y usted tendrá en su consciencia la tranquilidad de no haberlo hecho.
Sin embargo, si un día se levanta con ánimo nomeimportanada.muéransetodosyamismo y decide tirarse de cabeza a la piscina del desempleo forzado, puede acercarse a Hijadeldueño y espetarle alguna de los siguientes monólogos ubicadores, a saber:
Mirá, Fulanita, por mí, podés llorar hasta ponerte azul. Me da lo mismo: no me das lástima ni me generás ternura. Lo único que hace tu desagradable persona es irritarme a niveles indecibles. Si la seguís jugando de mosquita muerta, yo me voy a ir, pero antes te voy a aplastar como el insecto vil y rastrero [?] que sos. Hacete mujer y dejá de lloriquear por los rincones, bobita.
o bien
Antes de pedirte disculpas a vos, prefiero arrancarme las uñas de raíz con mis propios dientes y hacérmelas en guiso para el almuerzo. Vivís rodeada de gente que no te respeta, porque sos una inepta al cubo. Si al menos tuvieras la decencia de no molestar, podríamos tener lástima, pero ni eso podés hacer bien. Ojalá que la vida te dé todo lo que merecés, duplicado y envuelto para regalo, perejila.
Por supuesto, puede combinar ambos monólogos en uno o introducirle alguna frase propia, pero la idea está. No sé, fíjese qué es lo que puede hacer y recuerde que, sin importar que se vea obligado a hacer, siempre será libre dentro de su cabeza.
Cualquier cosita, le mandamos antorchas.

Atte.

Dra. Cecil
Especialista en asuntos antorcheros y
en cebada de mate amargo con espumita.

15 comentarios:

Artus dijo...

PRI!!!
...dra cecil primero !!! YO


un día de estos la consultaré... pero de puro feliz, nomás !!! :)

Artus dijo...

seee en la cara de todos!!!!

se volvieron a dormir!!!!!


son unos piscuises!!!! :D

Palmyto dijo...

me gusto eso de mate con espumita :P

La Pé dijo...

Ah, pero que grositud en el solucionamiento de conflictos! Me voy a empezar a memorizar (o al menos a llevar un machete en el bolsillo) con esos discursos para aplicarlos en caso de necesidad y urgencia.
Genial.

Menna dijo...

Oh, sabia Cecil.

Los MEJORES consejos los leo de usted jaja =P Es una especie de guía espiritual.

Un (Tipo) Cualquiera dijo...

Sra Cecil que si no fuera que no me gustan las mujeres me enamoraría de usted de inmediato.

Muchas, muchas, muchas gracias por su respuesta.

Eso si debo informarle que la espónjida me interceptó en un pasillo y con lágrimas en los ojos me gritó (tan fuerte que toda la empresa la escuchó) que no era justo lo que se le habsa hecho y yo... yo no pude más que enarbolar mi antorchita (ninguna como la suya) y la incineré al instante.

Haga de cuentas que lo más livianito que le dije fue inepta... y ahí su única neurona empezó a hacer aeróbicos, ahora no es que trabaje, no para nada, pero al menos lo intenta.

No queda más que agradecerle y hacer de su conociemiento que de ahora en más la antorcha arderá para todos.

REM dijo...

ahhhhhhhhh haber tenido a mano estos consejos hace unos meses le hubieran servido a mi marido cuando abandonó empresa familiar por un trabajo mejor y sobre todo más sano para su psiquis

Bella dijo...

Debería haberte escrito hace exactamente un año atrás jajajajajajaja


Excelentes los monólogos.
Muy mal el 'he decido' de los primeros renglones ¬¬ ¡Preste atención, dra.!

Abrazo :P

Cecilia L dijo...

La vida laboral en relación de dependencia es muy injusta.

Luego de varios meses, tomé valor de renunciar a mi trabajo. Siendo abogada y con posgrado casi concluido, yo ganaba la mitad que otro tipo, cuyo único mérito era ser hombre y amigo del jefe.

C´est la vie!

Cecil dijo...

gracias Bella por la corrección! lo leí unas cuantas veces y se me había pasado

tenkius ;)

Bella dijo...

Por nada, para eso estamos, una servidora y sus personalidades múltiples (?)

Común dijo...

Hola!!!

,.........y ahora te sigo en tu twttier, soy un poco corta en ese tema, jijiji, algo hice, no se que.

Buen fin de semana y un abrazo de oso.

Etienne dijo...

En el único emprendimiento familiar que trabajé fue con mi padre y hermano con nuestras colmenas. Las cagadas eran compartidas, así que no había problemas.
No éramos ineptos, che, que a veces el clima no ayudaba. Pero si vos decís que nos merecemos antorcha...

Cecil dijo...

y 14

nada de 13 comentarios un viernes 13. no way.

Cœur féroce dijo...

Jajaja me he carcajeado. Pasa que tengo un asuntillo un algo parecido, un tía que se cree capaz de dirigir a todos y que por "x" o "y" todos le han dado oportunidad para ello. Pero al parecer el asuntillo se le ha tronado y todos somos más felices, no sé, es que combinamos un poco los discursos del final que dijo usted, incluso antes de leerlo y mire cómo se libera uno.

Suerte al consultate.

Me hago seguidora de este blog. Saludos M.