14.7.10

Madre de visita vale por dos

Son innumerables las estrategias que los hijos se ven obligados a probar para alcanzar una suerte de equilibrio en la relación que tienen con sus madres. Algunos hacen años de terapia; otros se llaman a silencio y reducen las comunicaciones a una vez por semana (o a una vez por mes o por año) y algunos otros las toleran estoicamente hasta que explotan y se trenzan en las más arduas batallas dialécticas con ellas. Lo que nadie te dice es que, en realidad, la solución al problema es una cuestión de distancia. Cuando uno se muda a 300 kilómetros del lugar de residencia de la propia madre, el equilibrio viene solito, sin que nadie haga esfuerzos deliberados por alcanzarlo [salvo que se trate de una madre super-jodida, cuestión que, sospecho, no tiene arreglo].
Madre-de-visita es una persona de lo más amena. Como no anda corriendo detrás de su otro hijo ni se siente llamada a mantener el orden de un hogar que no es el propio, pasa los días relajada, tratando de colaborar en las tareas domésticas y charlando de cualquier tema que sea susceptible de ser charlado. Como le da culpa [?] no estar más cerca durante la mayor parte del tiempo, no titubea a la hora de hacer regalos que, luego, servirán para recordar su agradable visita. Como no debe cocinar, cualquier menú es de su agrado y, como no lava platos, tampoco realiza comentarios punzantes acerca de cómo debería realizarse esa tarea. Madre-de-visita no sólo no perturba el habitual acontecer de los hechos sino que, además, se convierte en una presencia a extrañar cuando llega el momento en el que debe partir. Sin lugar a dudas, madre-de-visita es la mejor madre que se puede tener. Es una versión apaciguada de sí misma, que, lejos de deteriorarse con el paso de los días, se acerca progresivamente al ideal de madre que cualquiera de nosotros alberga en su retorcida mente.
Así que, estimado devoto de la antorcha, si ya agotaste todos tus recursos y todavía no podés tener una relación agradable con tumadre, poné más de 150 kilómetros entre vos y ella y se acabó ese problema. Vas a tener otros, por supuesto, como no saber qué hacer con ese pequeño espacio vacío que se te queda pegado al pecho cuando se va. Pero no se puede tener todo en la vida, así que dejá de lloriquear y hacete hombre [?].

24 comentarios:

NaÐim dijo...

A partir de las 10 cuadras (menos sería nocivo) surten los efectos de la Madre-de-visita. Es increible, satisfacción garantizada. Múdese ya!

Erica dijo...

jejejeeje estoy totalmente de acuerdo. En todo!


Beso

Cecil dijo...

nadim: no, no. diez cuadras es muy poco... o tu madre es muy cool [?]. yo me mudé primero a 30 km y no fue suficiente :P por eso estimo que se optimizan los resultados a más de 150 km :P

Cecil dijo...

erica: jajajaja viste los beneficios de mudarse? ahora, imagino que vos que hiciste el camino inverso al que yo hice, debés extrañar esta ciudad... cómo hacés para vivir en Buenos Aires? cada vez que tengo que volver, me quiero empalar a mí misma :P

beso!

MateConDuraznos dijo...

Oh, a mí me salió mal y el que se fue es padre.
Deberé mudarme yo entonces. Aunque las dos llamadas diarias de madre para hablar de la misma nada dudo que cesen, aún si debe pagar larga distancia.

Ah, y como nadie se lo adjudicó: PRI!

Nefertiti dijo...

El problema mi querida Cecil, es cuando madre-de-visita establece que, dada la relación costo-beneficio de trasladarse hasta el hogar de la hija, lo mejor es quedarse al menos UN MES!!!! Trago amargo si los hay... la última semana supera todas las torturas posibles.

Bella dijo...

Yo estoy a tres cuadras y aún así casi no viene :(

Bella dijo...

Pero hablamos muuuucho por teléfono... ¿cómo se entiende?

La Pé dijo...

Talcualmente como lo explica la profeta de la antorcha. Yo visitaba a mi madre y era la nena mimada de la casa, cuando vivia con ella me rompia las pelotas 45 horas al día. Asisón.

GABU dijo...

Mi propia señora madre decìa que los hijos al carretear y remontar vuelo debìan irse literalmente a una distancia abismal de sus padres,como por ejemplo bien podrìa haber recomendado que fuera del otro lado del mundo... ¬¬

P.D.:Si,si,al leerme pensaràs que mi señora madre es una copada y yo una hija ortiva (¡!)

Es probable,serà por eso que decidì ser huèrfana!! :/

BESOS SIN VISITAS

Artus dijo...

se me hace q' el problema es: madre-hija... No veo ningún varón comentando (estoy siendo la excepción, ya lo sé)

cecil, Yo daría cualq' cosa por tener a mi Madre... En el pasado estuve a 800 Km de casa y las visitas eran "lo más"; pero claro siempre fuimos muy unidos :)

Te quedaste corta... Madre-de-visita... vale por 10!!! :D

talita dijo...

me fui a 1200 km. madre-no-gusta-de-viajar. por ende me la pasé viajando.
madre-de-visita cuestiona todo el emplazamiento de la casa y reordena a gusto y piachere.
pero es lindo tener madre-de-visita.
una cosa igual: durante 10 años me llamaron toooodas las noches, se ponía densa la cuestión. tuve que ponerle limite.
beso

Sweet carolain Arengando a la gilada..Por un mundo menos pedorro dijo...

ja! mi querida, esto te pasara a vos, porque estas en la distancia óptima. A mi, en cambio, que me mude a 700 km de distancia, se ha vuelto en contra. Dado que mi madre viene y se queda de visita, sí, pero extensos períodos de tiempo. Claro, no es lo mismo 300 km una vez por mes que 700! eso hace que venga una vez cada dos meses, pero que se quede otros dos!!!!!

Y bueh.. la proxima vez que me mude (?) procuraré no hacerlo tannn lejos.

Menna dijo...

Jajaja cuánta dureza en el final.

Wilson dijo...

Cecil, siempre es un placer leerla, la sigo desde hace mucho, a las comentantes también, aunque nunca comente.
Saludos y felicitaciones! =-)

Marcela dijo...

Impecable como siempre Cecil. Yo me mudé a 10 cuadras y el efecto madre-de-visita es genial. Resultó a pesar de la escasa distancia, increíble! Me siento afortunada.

unoalseis dijo...

Madre-de-visita te soluciona incluso el pequeño espacio vacío. Madre-de visita- se lo ocupa con un helechito, un potus, una violeta de los alpes (un ficus no, porque seguro a vos se te muere). En fin, cualquier cosa que pueda fotosintetizar, para derle "un poco de vida a esto(?), nena".

Cecil dijo...

jajajajajaja es muy cierto eso de las categorías de plantas permitidas para las hijas. cuando me regalaron un potus, la sentencia fue: si se te muere, matate.

y me lo decían sabiendo que he secado dos cactus. o sea.

después regreso a contestar como es debido :D

K-®y dijo...

Cecil, vivo en Londres y me sentí muy identificada con tu post.

Me gustó tanto que me tomé el atrevimiento de poner un link al post en mi blog!

La lectora dijo...

Muy buenas reflexiones las tuyas, y el consejo para los hijos desesperados también, jejeje. A pesar de que tengo una relación excelente con mi madre, debo admitir que mejoró enormemente cuando me mudé a Brasil. Ahora ya estoy de vuelta por Buenos Aires ¡y los efectos se mantienen!

D.I.E.G.O. dijo...

Por eso yo elegí hace mucho tiempo ser un padre de visita.
Y es cierto da resultados, aun cuando mis hijas viven conmigo. las tres.

Buba dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Buba dijo...

Cuando me mude a 350 Km., el primer año no recibí visitas de mi madre. Pasado ese tiempo ella se puso de novia con mi ex, que se convirtió en mi ex después que ella me prohibió verlo, quizás por esto no venía. Unos años después, mi hermana se mudó a mi ciudad de residencia, ahora si mamá nos venía a visitar, pero siempre paraba en el depto. de ella.
En resumen, no tengo mucha idea de lo que es tener una madre-de-visita, pero gracias a tu post me vengo a enterar de que parece ser que me libré de algo...

Me gusto el blog, se me revolvieron algunas ideas después de leerlo.

Saludos!

(no late, no tiene color... no duele...)

Erica dijo...

La verdad es que sí, la extraño. Siempre sostuve (y sostengo) que es una ciudad hermosa para vivir. Soy estoica, por eso lo soporto... ;)
Eso y que acá estoy muy bien acompañada!