25.7.10

Haciendo amigos con Cecil, otra vez

95 era el número que me había tocado. La voz de la señora que atiende la fiambrería llama al 92. Perfecto, me digo, podría ser peor. Entonces, me dedico a esperar con paciencia, mientras trato de anticipar cuánto tiempo va a tardar la señora que tiene el 94 en hacer su pedido. La señora 94 es de las viejas que le dan charla a cualquiera y entorpece el desarrollo natural de los hechos. Tanto me concentré en este aparente obstáculo, que no pude percibir la jugarreta inmunda que iba a ejecutar el 96. De hecho, llegué a pensar que la 94 y el 96 estaban previamente arreglados: mientras la vieja distraía a los clientes con su perorata infinita, el 96 tendría vía libre para llevar a cabo su malévolo cometido.
La 94 seguía hablando de la pobre doña Elsa, a la que le había sucedido no sé que catástrofe, con su paquete en la mano. 'Claro', dice la señora de la fiambrería, '95...'. Ni lerdo ni perezoso, el 96 se adelanta, entrega su número y pide 200 gramos de queso mantecoso. Mi dedo índice, a pesar de mi voluntad, se erige justiciero a golpear repetidas veces el hombro del 96.
Cecil: Disculpame, Ernesto. ¿No sabés contar?
Ernesto [sorprendido]: Eeeeeh. Yo no me llamo Ernesto. Debe estar confundida.
Cecil: Mirá, Ernesto [*], no importa como te llamás. Tenés cara de Ernesto y de no saber contar. Después del 94, viene el 95. Dado que yo tengo el 95 en mi mano, me da la impresión de que te estás haciendo el vivo miserablemente, porque ni siquiera lograste ser atendido con mucha anticipación. ¿Entendés, Ernesto?
Ernesto no entendía nada. La señora detrás del mostrador tenía todavía en su mano el número de la discordia y me miraba como esperando instrucciones. La 94 había desaparecido como por arte de magia y Ernesto se había quedado tildado o estaba sufriendo un infarto cerebral. Fue imposible determinarlo.
Cecil: Hagamos una cosa: como queda claro que Ernesto no sirve ni para espiar, ni para joder al resto de los clientes con elegancia, vamos a darle el gusto de que se crea vivo. Dele el queso mantecoso, así no tenemos que verle la cara nunca más.
Ernesto: No... pero yo...
Cecil: No te hagas el indignado, Ernesto. Ya fue. Para la próxima, date cuenta.
Ernesto se ruborizó levemente. Tomó su paquetito en silencio y se retiró sin dar batalla y sin inventar excusas ridículas. Sólo alcanzó a balbucear que no se llamaba Ernesto, sin que nadie más le prestara atención. Porque hay gente que no entiende nada, un poco como el idiota, ese que dicen que se queda mirando el dedo que señala la luna.

[*] La treta del bautismo impromptu se la debo a La Pé, que la utilizó en algún post que no logro encontrar.

18 comentarios:

Menna dijo...

PRIIIII

PLIIIIIIII


Jajajajajaja Cecil sos una ídola. Qué defensa la tuya! Jajaja me hubiese encantado poder verle la cara a Ernesto.

Marcela Calderón dijo...

Me saco el sombrero, amiga :) Sos increíble. Tanto para el hecho en sí mismo, como para el relato del mismo.
Un besote.

REM dijo...

jajajjajajjajajaja "Ernesto" todavia debe estar tratando de entender lo del nombre pero eso si, seguramente será la ultima vez que se haga el vivo.

Si te vuelve a pasar, por favor sacale una foto a la cara del tipo!!!

Cecil dijo...

jajaja me imagino diciéndole: pará, ernesto, mirame un poquito acá y sonreí, que la gente va a querer ver tu caripela de estupefacción :P

Polly Harvey dijo...

Como me gusta Haciendo amigos con Cecil. Solté la carcajada en "y me miraba como esperando instrucciones"

Lo peor son las señoras que nunca terminan de hacer sus pedidos, se les va la onda y encima tenemos que esperar a que se acuerden o marquen el movil para preguntar. Esperemos que Ernesto recuerde por siempre leer su número de ticket antes, o te recordará cada que vea el queso mantecoso.

Habrá que ver con la gente.

Gaby dijo...

HDPPPPPP me hiciste reir y NO PUEDO reirme, mentendés? NO PUEDOOOO! Muerte a las infecciones! Mi muela se llama Ernesto a partir de este post XD.

Etienne dijo...

Maldigo a la gente que se cola, maldigo a la gente que se cree viva y en realidad es un ernesto cualquiera!

Living Dead dijo...

Vergüenza no es colarse!!

Vergüenza es que te descubra una justiciera de 1,50 mts. y te haga pasar un mal momento mientas esperás por el queso de la fugazzeta.

Yo siempre trato de colarme, y si me descubren arrojo un "Uy, mil disculpas! (afectado, exagerado,. que parece sincero)".

Encima, si estás en falta y la que te sobra es una chica, ni siquiera podés hacerte el ofendido y romperle la trompa para salvar la dignidad...

En fin.

Beso

máx dijo...

JAJAJAAAAA!!! definitivamente una de las secciones de este blog tiene que ser "Haciendo amigos con Cecil"!!!

Sos grosa! (la otra fue cuando fuiste a hacer un trámite?)

Sweet carolain Arengando a la gilada..Por un mundo menos pedorro dijo...

ajajjajaja que grande, no me queda mas que dar un abrazo medalla y beso porque evidentemente sos mi idola!

la proxima vez que alguno se me haga el vivo, voy a utilizar tu estrategia, a ver si para los Ernestos Cordobeses tambien sirve.


Pli y Pri, claro.

R.Galatea dijo...

Me alegraste el lunes!!! Buenisimo!

GABU dijo...

Me quedò una duda,ERNESTO era un pobre (?) viejecito tambièn???

Porque de ser asì,aunque sean infumables,la gente mayor me da esa penita que no logro descifrar... ¬¬?

P.D.:Y creo que para amigos como ERNESTO anque CECIL,mejor meditar sesudamente en tener enemigos,no??
aaajajajajajajaajajaj

BESOS COMBATIVOS :)

Bella dijo...

Quisiera tener tus poderes de vengadora... ¡cómo me hacés reir!

Un (Tipo) Cualquiera dijo...

Es que bautizar así como así a cualquiera es un poder que sólo Cecil tiene... es genial.

Excelente post... algún día seré tan valiente.

La Pé dijo...

Que valiente Cecil!! yo me quedo mascando la bronca, porque por ahí me agarran esos ataques de boludés y no me sale la camorrerita cuando hay mucha gente. "Ernesto" aplica como loco, es nombre de pelotudo que se hace el vivo, para boludos tenemos a mi "Roberto", que podés utilizar cuando te plazca, porque el nombre le dá mucho énfasis, viteh... Yo me llevo el Ernesto para ocasiones especiales. jajajaja

éste es el post.
http://latiape.blogspot.com/2010/03/no-despierten-mi-instinto-asesino.html

Cecilia L dijo...

Que genial! No puedo creer que vivas esas situaciones!

Mi hermano se hace pasar por un tal Ernesto cuando no tiene ganas de hablar por teléfono!

MateConDuraznos dijo...

Jaaaa... quiero salir ya a hacer justicia y bautizar a los Ernestos que me rompen la paciencia!

Cecil, su luz antorcheril nos alumbra el camino.

R.Galatea dijo...

"La importancia de llamarse Ernesto", me acordé de esa obra de Oscar Wilde.