29.6.10

Los malengachandos

Década del ochenta. Localidad del conurbano bonarense, patio de escuela católica. Recreo. Un grupo de adorables [?] niñitas intercambia papeles de carta o figuritas (o alguna de esas pavadas con las que nos entreteníamos en la infancia). Vamos a suponer, a efectos meramente simplificadores, que eran papeles de carta. En pleno tráfico papelero, aparece S. Las niñitas la miran con una ostensible cara de ‘¿y a vos quién te invitó?’, pero S. carece de sentido de la ubicación y no percibe, todavía, que ciertas interacciones sociales deben ser bidireccionales para ser exitosas. Empeñada en tener algún tipo de protagonismo en cada evento grupal que surgiera, S. fue desarrollando un temple espiritual que le permitía la insistencia ciega, allí, donde cualquier ser humano normal hubiera desistido. Esa es la característica esencial de los malenganchados.
Los malenganchados no entienden que la gente tiende a agruparse por intereses en común, por empatía o por simpatía o porque comparten algunas ideas sobre el mundo que les permiten comunicarse. Sus cerebros han anidado la creencia de que los vínculos con los otros seres humanos se generan a fuerza de insistencia, de aparecer en cada lugar sin ser invitado, de meterse en conversaciones en las que no tienen, en realidad, nada para decir. El malengachado es el que aparece siempre separado del grupo en las fotos, el que se asoma con constancia entre los huecos que dejan los otros para ver cuándo llegará el momento de hacerse de su tajada. Es el que se hace el amigo, el que permanentemente está pergeñando actividades inventadas para atraer la atención que tanto le es negada. Algunos lo miran con pena; otros, con bronca. En un punto, el malenganchado logra lo que anhela: ser tenido en cuenta, sin importar qué sentimientos genere a su paso. Lo que quiere el malengachado es estar. Nada más y nada menos.
S. no tenía nombre de pila para nosotras: era solamente ‘la malenganchada’. Con el tiempo nos habituamos a su presencia no requerida y aprendimos a convivir con ella, a pesar de ella. Sin embargo, nunca entendí por qué se empeñaba en pertenecer a un grupo, a un ámbito que, en realidad, le resultaba ajeno. Porque si no hubiera sido ajeno, no hubiera tenido que hacer tantos esfuerzos para “engancharse”.
Hoy me pregunto qué habrá sido de la vida de S. ¿Habrá superado esa tara de la infancia o se habrá convertido en esa desubicada que siempre le está contando sus problemas a los desconocidos con los que se cruza en la fila del supermercado? ¿Puede rehabilitarse el malenganchado o su vida es un permanente atosigar a los seres humanos que lo rodean con sus reclamos de atención sin fin?

20 comentarios:

GABU dijo...

PRIIIIIIIII!!! (again,vamos carajomierda!)

No CECIL,lamento comunicarte que los caìdos del catre never in the puta life se ubicaràn en la palmera!!!

Creo que cierto grado de desubicaciòn nace con la persona,es como un estigma,una GRAN y patètica tara...

BESOP

Cecil dijo...

gabu: claro, eso es lo que pienso. me la imagino a S. haciendo las mismas cosas que en la infancia, pero en la oficina, ponele.

a menos que alguien, alguna vez, la haya ubicado... todos podemos cambiar, no? :S jajajaja

beso!

GABU dijo...

Al margen,a casi un año de mi mudanza,tengo una vecina que ademàs de ser macanudìsima es la ÙNICA servicial de corazòn,pero tiene el terrible retardo de que cada vez que sale la charla de algùn rejunte con mis amigas,ella lo màs pancha me dice: "ay,por què no me decìs cuando te juntas con tus amigas asi voy"

¿¿¿!!!PERDÒN????!!!!

Yo que cuando quiero soy simpatiquìsima no hago màs que mirarla con cara de: -no tenès cabida,¿què parte no entendiste?-

A mì sinceramente me parte el alma porque debe ser jodido no tener el talento suficiente para armarse la propia vida,no???

BESOS CATÀRTICOS :/

Gaby dijo...

Oh, yo fui una malaenganchada, posta, que lo fui. Qué se yo, sufría mucho en esa época porque no encontraba ningún grupo con el que identificarme. No sea tan cruel, oh, Cecil, que hay mucho niño sufriendo en este mundo.

Me voy a llorar al rincón :(

Cecil dijo...

gabu: oh, es triste tener que invitarse. seguramente, haciendo eso, tu vecina logró que otras la invitaran ¬¬ quizás vos la eduques [?] finalmente

a mí también me da pena. dale, invitala a tu vecina, dale jajajaja y avisame que también voy [malenganchada mode ON] jajajaja

beso!

GABU dijo...

Te aseguro que la falta de sentido comùn no se aprende ni rajàndole al desubicado la puteada màs grande!!

Noup,definitivamente seràn una pesada bolsa de papas para quienes hayan puesto en la mira...

OTROS BESOS

Cecil dijo...

gaby: aiiiiiii :(

entonces, vos sos la prueba viva de que el 'malenganchado' puede rehabilitarse: cuando encontraste gente afín, no tuviste que hacer ningún esfuerzo para encajar.

ha sido muy valiente de su parte declararse como past malenganchada ;) good for you [pobrecita, ella se creía que lideraba un grupo de autoayuda jajajaja]

beso!

Cecil dijo...

gabu: jajaja noto que el post va generando distintas reflexiones en tu mente jajajaj debés haberte topado con mucho malenganchado :P

Gaby dijo...

SHO SOY GABY CUENTEANDO Y FUI UNA MALENGANCHADA!!!

Si, cinco años de terapia y lo solucionás :S

Cecil dijo...

vaaaaaaamos! hay esperanza, señores, hay esperanza



y psicólogos :P

esto parece ser un trabajo para la gran licenciada carolina: está en sus manos erradicar la malenganchadez del mundo [?]

Gaby dijo...

Oh, la gran Sweet Carolain, oh! Está desaparecida ¬¬ ai mis jer a lot!

Julia dijo...

S. ahora tiene feisbuc y se malengancha cada vez que se conecta a internet. Ponele la firma (?)

Sweet carolain Arengando a la gilada..Por un mundo menos pedorro dijo...

ay, yo no fui nunca una malenganchada, creo :O pero a mi me dan pena. Yo de niña era de las que hablaba con las timidas, o con las que quedaban rezagadas del resto. Por una cuestion de empatía. No era de las que discriminaba. la maldá me vino de grande viteh.

pero a mi la gente solitaria me da por sentarme a escucharlos, son los que suelen tener mas cosas para decir.


muerte!

Bella dijo...

Ay ay, me hiciste acordar! yo tenía a la sanguijuela en la facultad, Dios, cómo la odiábamos! Se metía en todas las conversaciones, asomaba la cabecita por arriba de un hombro y opinaba, nadie la quería pero no había manera de sacudírsela! Qué tarada era!!

Por suerte creo que yo no fui una malenganchada de chica. Si bien hubo momentos en donde no tenía cabida en ningún grupo, prefería quedarme en el aula haciendo los deberes de inglés de la Cultural antes de tratar de incluirme en un grupo que no me aceptaba... veo ahora que solía ser de las que se lo bancaban solitas. Qué estoica! Me asombro de mi misma!

En la actualidad, no sé, ustedes dirán si se me considera malenganchada o qué ¬¬

Jesi dijo...

Yo soy muy amarga- si no me dan pelota me quedo sola, ni loca me gasto en buscar que me acepten. Pero creo que una cosa es la facultad y otra es cuando uno es chiquito, me parece re cruel que nenes de primaria se traten así... Definitivamente son cosas que les enseñamos los padres.

MAGF1984 dijo...

Conozco una larga lista de malenganchados. Soy un imán para ellos! Y lo más patético es que, aún cuando los ignoras olímpicamente, siguen viniendo a joder como el primer día. No hay un intercambio de información sino un total unilateralismo. Pesados!

MateConDuraznos dijo...

Ay, me hiciste acordar de la frase que decíamos por esa misma época "Sánchez, no te malenganches"
¿Será la misma S.?

Creo que el verdadero malenganchado es el grandote (y bobo). Lo de los niños es pura crueldad aplicada.

La Pé dijo...

Por suerte, de chica no he sido malenganchada, es más pasaba (y paso) por soreta si no tengo confianza. Si ya conocía, capaz me prendía a conversar, pero hasta que entraba en ocnfianza, me he ligado motes de "asquerosita" "inmunda" "antipática" y así hasta el día de hoy. Genio y figura hasta la sepultura. Bah, genio, porque figura... te la debo.

Despe dijo...

Me dio pena pobre pibita jajaja pero es así, siempre hay algún malenganchado en la vida y cuando nos toca tenerlo cerca, pena no le tenemos... como a una compañerita del jardín que le escondíamos las cosas de la merienda porque no la queríamos y ella no tenía amiguitas.

Al final... me siento re hipócrita jajja y re perra maldita!

CATTO dijo...

De chico cambiaba todos los años de escuela o de turno. Hasta 5to grado jamás había tenido los mismos compañeros por 2 años seguidos.

Si hay algo que nunca fuí, es un malenganchado. Quizás, de haberlo sido, al menos hubiera pegado onda con alguien... pero no. Era el que estaba siempre solo. Tenía que haber sido más cara rota.

Creo que es preferible ser un malenganchado que un autista, aunque hinche las pelotas a los otros... con el tiempo irá aprendiendo a ubicarse. Aprender a relacionarse es mucho más difícil cuando no te da la cara ni para iniciar una charla.

(y ahora me empiezo a dar cuenta de cómo surgió esto que es hoy mi vida)

Besos