21.3.09

la gente era como antorchas [*]

como no podía ser de otra manera [?], uno de los cursos que tengo a cargo va a leer fahrenheit 451. por obra de la gracia del mismísimo buddha y de la concreción de alguno de los principios darwinianos respecto de la evolución de las especies, no todos mis pequeños saltamontes son espónjidos con patas ni ameboides embotados; por el contrario, muchos de ellos son ingeniosos, vivaces y buena gente, que es justamente el caso de T.

al día siguiente de haber pedido ese libro, viene T. con una edición viejita y desvencijada y me pregunta si le sirve. claro que te sirve, le digo. ¿puedo empezar a leerlo?, me pregunta. nunca se pide permiso para leer, le digo, vos leé lo que te parezca. T. se va con una sonrisa. sin embargo, el miércoles se me acerca, visiblemente preocupado:

T.: me parece que me voy a tener que comprar otro libro, porque el que tengo está mal.

cecil: ¿cómo que 'está mal'?... ¿qué le pasa?

T.: está mal. dice que los bomberos en lugar de apagar incendios, los encienden...

cecil: jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaj

T.: ouch. soy un boludo... ya entendí.

moraleja: la gente que entiende puede tener momentos de debilidad y confusión, pero, en algún momento, se da cuenta solita. it's a fact.

[*] ¿Cuánta gente había que refractase hacia uno su propia luz? Por lo general, la gente era -Montag buscó un símil, lo encontró en su propio trabajo- como antorchas, que ardían hasta consumirse. [Bradbury, Ray. Fahrenheit 451. Pág. 21]

21 comentarios:

Julia dijo...

Priiiiiiiiii

juan dijo...

CRAP, TARDE POR PUTEAR A JAVIER!

Julia dijo...

Muchos pecamos de esas debilidades hasta que caemos. Como creer por ej. que se puede prender fuego con tenedores. =P

Avisote que te refuraron el pri, a vos y al usupador, por no haber comentado el post. ¬¬

juan dijo...

REFURARON? USUPADOR? DE QUÉ ESTÁS HABLANDO, WILLIS??

Julia dijo...

Oh, Cecil sabe de lo que le estoy hablando. ;)

juan dijo...

pero yo no, explain yourself, carajo!

Julia dijo...

Bueno, te invitó a mi blog, al último post, a los comentarios, y el misterio será develado muejejeje


=P

Gaby dijo...

Noooooooooooooooooo, es una anécdota demasiado dulce, qué cosita más linda, no puede ser tan inocente. Me imagino la carita con pucherito, "no profe, el mío está mal", yo me lo hubiera comido a besos... NO, tengo que mantener la fachada de profe seria.

Besos!

Menna dijo...

¡Cuántas veces pasa eso!

Es gracioso.. a mí me pasa todo el tiempo... creo que es por soltar de una lo que se me ocurre y después de decirlo lo pienso..

Ejem... creo que tengo que modificar algunas cosas.

Pandemia dijo...

Hola pequeña Clarisse... digo, Cecil.

Ya lo dije, pero lo repito: Fahrenheit es uno de mis libros favoritos. =D

Decile a 'T' que Pandemia lo banca (?)

Gaby dijo...

Cecil, esa frase de Bradbury se merece un lugar en la sección estable del blog, es impresionante!!
Besis!

Julia dijo...

Estimadísima Cecil. Se solicita su presencia por mi blog para que retire lo que le corresponde y emita un sufragio.

Muchas gracias

cerdos y cerdas dijo...

nos pasa a todos, y el que cree que no le ha pasado nunca, es porque nunca se dió cuenta

cecil dijo...

julia: bien ahí!

cheeeee, cómo que refutaron mi pri?

en mi defensa [?] voy a confesar que detesto a mario benedetti, por eso no comenté =(

me voy a llorar al rincón y vuelvo

cecil dijo...

juan: por el amor de buddha, dejá de putear gente porque sí 'ouch

cecil dijo...

gaby: siiiiiiii a mí me enterneció, así que imaginate


me estoy volviendo humana, oh buddha =P

besos

cecil dijo...

menna: a todos nos pasa... no se puede ser genial y brillante todo el tiempo =)

cecil dijo...

pandemia: ya estoy medio jovata para hacerme la clarisse, pero nadie se entera =P


mañana le digo a T que usted lo banca

igual le cuento que los muy nabitos dicen que el es aburrido. voy a tener que matarlos ¬¬

cecil dijo...

gaby: tiene usted razón. lo haré =)

julia: oh, le agradezco inmensamente. ya mismo voy hacia allí =)

cecil dijo...

cerdos y cerdas: claaaaaro. ese el tema. el necio jamás se da cuenta de nada.

Erica dijo...

Excelente anécdota para excelente libro. He dicho.


Besos